Una mezcla de dolor y malestar invadió a los ecuatorianos tras conocer detalles del asesinato del atleta Álex Quiñónez, acribillado por desconocidos que le dispararon junto a un amigo, cerca de su domicilio en la ciudad de Guayaquil (suroeste).

Considerado como uno de los atletas más rápidos del mundo y un séptimo lugar en los Juegos Olímpicos de Londres 2016, en la prueba de 200 metros planos, el asesinato de Quiñónez ha traspasado los límites de la tolerancia ciudadana, mientras las autoridades libran una batalla para frenar la violencia desatada en el país.

“Sentimos mucho la dolorosa pérdida de Alex Quiñónez, padre, hijo, un gran velocista que marcó el deporte. Nuestras más sinceras condolencias a sus seres queridos. Que en paz descanse. Quienes arrebatan la vida de los ecuatorianos no quedarán impunes. Actuaremos con contundencia”, ecribió el presidente Guillermo Lasso.

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