Luego del anuncio del presidente de la República, Guillermo Lasso, sobre la decisión de congelar el precio de los combustibles y dejar sin efecto el sistema de eliminación de los subsidios, las críticas estallaron desde grupos políticos como el correísmo e incluso los trabajadores públicos del sector petrolero.

Cuadros de la Revolución Ciudadana se jactaron que durante su Gobierno el precio del diésel se mantuvo en $1,037; y aseguraron que es una burla que ahora se hable de congelamiento con un último aumento en los precios.

Según la lógica de los opositores, esas últimas modificaciones golpearán aún más a la clase media y a los pobres. Además, se llega a decir: “quieren precios internacionales, paguen salarios internacionales”.

El año de vigencia del sistema de bandas, que permitía subir los precios de los combustibles entre 3% y 5% cada mes, la inflación llegó a un máximo de 1,07% anual, es decir, un promedio de 0,089% al mes.

Durante la década de Rafael Correa en el poder (2007 a 2017), con unos precios inamovibles y subsidio completo, la inflación promedió 3,77% anual.


Entre 2008 y 2012, en medio de los mejores años de la bonanza petrolera, el aumento en el nivel de precios fue siempre mayor al 4%.

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