Le necesitaba el Manchester United y apareció. Cristiano Ronaldo, con un gol y un asistencia, lideró una victoria anímica y vital ante el Tottenham Hotspur (0-3) que salva la cabeza de Ole Gunnar Solskjaer.

El portugués acabó con una mala racha de cuatro partidos ligueros sin marcar, le entregó el segundo en bandeja a Edinson Cavani e incluso el VAR le anuló el doblete por fuera de juego. Cristiano volvió cuando le reclamaban y lo hizo para rescatar a un amigo, al que se abrazó en el minuto 70 cuando fue sustituido, mostrando su lealtad total al club y a las leyendas que le representan.

Con su puesto en el alambre, Solskjaer revolucionó el esquema para hacer algo inédito en el United: poner tres centrales y jugar con defensas de cinco. Como si estuviera diciendo “si vais a traer a Antonio Conte para hacer esto, ya lo hago yo”. El resultado no varió la espesura del equipo, pero sí les dio cierta solidez. O fue el sistema o fue un Tottenham Hotspur huidizo, inofensivo y abucheado por su afición.

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