El archipiélago ecuatoriano de Galápagos, espacio de biodiversidad y modelo de conservación, se ha convertido en un ejemplo mundial del desarrollo de sistemas de alimentos de mar con una línea de inversión responsable y mayor rentabilidad para las pesquerías costeras.

Enmarcado en la Iniciativa de Pesca Costera-Challenge Fund (CFI-CF) y financiada por el Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF por sus siglas en inglés), el proyecto de sistemas de alimentos de mar inició en febrero pasado y ha permitido la identificación de emprendimientos con responsabilidad social y ambiental.

Entre los emprendimientos figura uno de economía circular, en el que se usan los desechos del pescado para convertirlo en fertilizantes o alimentos para cerdos o aves.

Por otra parte, un chef especializado en “cocina de autor” usa sólo “pescado sostenible”, es decir aquel capturado de manera legal, que cumpla las tallas establecidas y que se haya reproducido al menos una vez.

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