Los diablos de Píllaro, que cada Año Nuevo bailan en esta campiña del centro de los Andes de Ecuador, decidieron no realizar su festejo como medida para evitar el contagio con la covid-19, un mal que les ha alejado de su fiesta mayor por segundo año consecutivo.

El alcalde de Píllaro, Francisco Yanchatipán, recordó a Efe este martes que la celebración se suele realizar entre el 1 y el 6 de enero de cada año, pero que en esta oportunidad fue suspendida por el auge de casos de coronavirus en el país.

Declarada como “Patrimonio intangible” de Ecuador, la llamada “Diablada pillareña” acogió las normas de restricción a la movilidad y, por ello, solo unos pocos bailaron en una de las casas de los sectores rurales de esta pequeña ciudad situada en la provincia de Tungurahua, en el centro andino de Ecuador.

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