Con más de 10.500 contagios en lo que va de año, Ecuador ha decidido extremar las medidas preventivas frente al preocupante aumento de la covid-19 con la suspensión de clases escolares la semana que viene y la declaración de la alerta máxima en la ciudad costera de Guayaquil.

Las clases han sido suspendidas en todos los centros públicos estatales para acelerar la inmunidad de los menores conforme a un proceso que busca hacer frente a la rápida propagación del virus desde principios de diciembre, cuando se celebraron las fiestas fundacionales de Quito.

“No son vacaciones”, subrayó la ministra de Educación, María Brown, quien de forma inesperada compareció este viernes con su colega de Salud, Ximena Garzón, y el director del Comité nacional de Operaciones de Emergencia (COE), Juan Zapata, para explicar las nuevas disposiciones.

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