Hace un siglo el nombre del adolescente Leonard Thompson entró en la historia del tratamiento de la diabetes. Gravemente enfermo, recibió una dosis inyectada de insulina en un hospital de Canadá, un pinchazo que supondría la diferencia entre la vida y la muerte.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que en el mundo 422 millones de personas viven con diabetes, una enfermedad que hace cien años significaba una muerte cierta y que hoy en día se puede tratar gracias a la insulina.

El descubrimiento de una tecnología para purificar insulina e inyectarla a personas supuso “una cuestión de vida o muerte para los pacientes”, pues la diabetes mellitus o tipo 1 comienza cuando aún se es muy joven y hace un siglo suponía la muerte.

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