Los efectos dejados por la pandemia del COVID-19 en la producción y el comercio mundiales, agravados por la guerra en Ucrania, generan actualmente problemas de abastecimiento que derivan, a escala mundial, en el aumento de precios (inflación). Informes nacionales sobre inflación dados a conocer, así lo demuestran.

Un ejemplo claro es lo que ocurre en una nación cercana a Ecuador, Argentina. El gobierno de ese país adelantó los aumentos del salario mínimo, vital y móvil que habían sido pactados para agosto y diciembre próximos para salvaguardar el poder adquisitivo ante la acelerada inflación, según una resolución publicada este 11 de mayor en el Boletín Oficial.

La medida permite que el aumento del 45% que iba a ser aplicado en cuatro tramos hasta diciembre próximo se adelante a agosto.

A partir del 1 de junio, el salario mínimo pasará a 45.540 pesos (389,4 dólares) para los trabajadores mensualizados, adelantándose el aumento del 10% pactado originalmente para agosto siguiente.

Desde el 1 de agosto, el salario mínimo será de 47.850 pesos (409,2 dólares) para los trabajadores mensualizados, anticipándose, a su vez, el alza del 7% que había sido estipulada para diciembre.

La medida se oficializó el día anterior a que se difunda el índice de precios al consumidor de abril pasado, luego de que los últimos datos oficiales dan cuenta de una fuerte aceleración de los precios, con un alza en marzo pasado del 6,7 % respecto a febrero y del 55,1 % en términos interanuales.

En tanto, el relevamiento de expectativas que realiza el Banco Central arroja una inflación del 65,1 % para fines de 2022.

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